Pareciera que con el paso del tiempo, se vuelve más difícil para los
arquitectos diseñar algo poco convencional cuando así se los piden los
encargados de los proyectos o cuando así se lo proponen. A mi parecer, eso es
lo que hace todavía más valioso, más allá del aspecto monetario, a un edificio.
Que sea un gusto verlo y pasear por él.
ELÍAS CABABIE DANIEL. FOTOEDIFICIO SHENYE TAIRAN, CHINA |
Ese es el caso del edificio Shenye TaiRan en China. Ocupa sus casi
170 mil metros cuadrados de forma poco usual, pues es como una gran caja que no
se terminó de construir, esa es mi sensación.
Dos de sus paredes suben de forma escalonada, de tal manera que
desde un costado uno podría apreciar que está viendo una especie de pirámide
moderna. Pero no es así, ya que las otras dos paredes no suben de la misma
manera, ni se encuentran en la cima.
ELÍAS CABABIE DANIEL. FOTOEDIFICIO SHENYE TAIRAN, CHINA |
La parte sureste, que alcanza una altura de cien metros, está dedicada
a oficinas, mientras que la otra mitad es un espacio comercial. Pero el punto
destacable son las múltiples superficies que fueron destinadas a contener áreas
verdes y en cada una de ellas, se hizo un trabajo independiente de diseño.
ELÍAS CABABIE DANIEL. FOTOEDIFICIO SHENYE TAIRAN, CHINA |
Lo que hace quienes trabajan en las oficinas, tengan la agradable
visión de muchos jardines. Inclusive los escalones que componen la pirámide,
tienen sus áreas verdes. Además, las ventanas, que fueron colocadas de forma
irregular, fueron colocadas en los cuatro lados de extremo a extremo, así que
la luz natural abunda en buena forma.
ELÍAS CABABIE DANIEL. FOTOEDIFICIO SHENYE TAIRAN, CHINA |
Este proyecto diseñado por Laura Belevica y Aaron Robin, pone el
juego en otro nivel, pues los edificios que colindan con el Shenye, no tienen
punto de comparación. Lo que nos dice que más que construir hacia arriba, hay
que hacerlo pensando fuera de la caja.
Elías Cababie Daniel
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